Huellas.

Endorfinas, dopaminas y otras sustancias responsables de la formación de huellas.

Pisa fuerte y deja huellas. Parece un buen slogan, una frase lapidaria ingeniosa, unas palabras hiladas con las que quizá cualquier coach querría haber rubricado una buena sesión de autoconfianza…pero simplemente es lo que una persona pequeña, en un mundo grande piensa cada día cuando se pone frente a su mesa de trabajo.

No solo bastan conocimientos, ni experiencia, ni títulos altisonantes. Es imprescindible conseguir dejar una impronta positiva e inolvidable. En cualquier campo, en cualquier área y a cualquier nivel.

Y no hablo solo de freelances. No. Hablo de cualquier producto. Al final, todo es producto. Sí, creo que algo así ya lo dijo Risto Mejide, a quien por cierto admiro, como creativo y como personaje. Absolutamente todo puede ser categorizado como producto. Dejando de lado matices, sin dejar que la negatividad subyugue este sustantivo.

¿Quieres que tu negocio sea un negocio de éxito? Haz que deje huella. Haz que pise fuerte. Consigue que quien lo conozca, hable de él, hable bien, lo recomiende.

Si quieres que tu proyecto alcance el éxito, haz que pise fuerte para dejar huellas.

Un viaje, por ejemplo. Si tu viaje deja huella en ti, será el recuerdo más emocionante, más impactante. Aunque dejes de hablar de ello por que los de tu alrededor no soportan tu pase de fotos privada ni tu rollo sobre las culturas y costumbres del otro lado del mundo, siempre estará ahí, en ese hueco del cerebro y la simple escucha del nombre, o hasta la percepción de un olor asociado a esa experiencia, hará que la química haga su trabajo; las endorfinas, dopaminas y serotoninas, y quién sabe cuántas otras hormonas empezarán su baile mágico para hacerte sentir bien y recordarte cuán positiva fue tu experiencia allí.

Quizá parezca exagerado, pero en absoluto lo es.

Pasa exactamente así con todo, aunque no lo percibamos.

Cuando tenemos noticias de una persona cuya presencia o compañía nos satisfizo, sucede esto mismo. No se trata de suspiros ni reacciones exageradas, pero nuestro cuerpo y nuestra mente están más predispuestas a que esas sensaciones continúen. Y eso, amigos, si el producto en cuestión es un ser humano, lo va a percibir.

Pero ¿cómo se hace eso de “Pisa fuerte y deja huella”? Parece complicado o etéreo, pero si nos ponemos a analizar nuestro día a día, llegaremos a conclusiones bastante impactantes. Y es que, en resumen, solo se trata de hacerlo de una forma: bien. Sin alardes ni aspavientos. Sin exagerados posicionamientos de medallas. Simplemente bien. Y bien implica honradez, seriedad, diligencia e incluso cariño. Sí, cariño por lo que haces, por lo que vendes, por lo que produces. Queriendo que los que van a consumir (te) respondan con esto mismo. Y entonces dejen ese hueco del cerebro reservado para almacenar la experiencia con tu producto, con tu servicio, o simplemente contigo.

El papel de las emociones.

¿Obviedades? Quizás sí. Ya hablábamos del éxito en otros posts. De emprender con garantías. Pero esta vez no se trata de esto. Se trata de sensaciones, de percepciones, de cómo el recuerdo juega un papel fundamental a la hora de conseguir continuar avanzando en tu camino hacia el éxito, sea cual sea la dimensión de tu concepto de éxito, otro tema interesante del que hablar: las diferentes dimensiones del éxito.

No estoy descubriendo América ni queriendo ser un referente de nada. Para esto todavía me queda mucho por aprender, por leer y por escribir. Y también much@s que me lean, por supuesto. Por eso, voy a seguir caminando. Caminando mucho,por todas partes, descubriendo, aprendiendo y equivocándome. Pisando fuerte y tratando de seguir dejando muchas huellas.

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